La telefonía móvil tiene sus inicios a finales del siglo XIX con la invención de la comunicación a distancia usando la radiofrecuencia. No fue hasta los años ochenta del siglo XX cuando se empezó a comercializar un sistema de telefonía móvil.
A partir de entonces se han ido añadiendo diversas funcionalidades a los teléfonos: envío de mensajes cortos, sintonía de llamada configurable, cámara de fotos, vídeo... Al incluir mayor capacidad de proceso y hardware más avanzado para interactuar con el usuario (teclado, cámara, pantalla de color) se incluyeron los primeros videojuegos para móviles.
Las grandes compañías se han dado cuenta del potencial de los teléfonos como dispositivos de juego y han incrementado su inversión para poder ofrecer terminales con características multimedia cada vez más potentes. El salto más importante se ha producido con la inclusión de hardware específico de aceleración 3D. En este campo, tanto NVIDIA como ATI han desarrollado chipsets para incrementar estas posibilidades, consiguiendo prestaciones mejores que las ofrecidas actualmente por videoconsolas portátiles.
Las tres plataformas que hemos visto marcan una clara tendencia que dará paso a un dispositivo polivalente que cubrirá todas las necesidades actuales: ordenador portátil, telefonía móvil, correo electrónico, multimedia y videojuegos.
La primera incursión en este campo la encontramos en la gama N-Gage de Nokia. Este dispositivo combina las funcionalidades de un teléfono móvil con una estética de las videoconsolas portátiles de inicios de los noventa y capacidades multimedia.
Fuente:
Jordi Duch Gavaldá & Heliodoro Tejedor Navarro, “Introducción a los videojuegos”, Ed. Universitat Oberta de Catalunya, p. 74 – 75.
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