Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Cómic belga

La BD: Grandes sagas y cómic de autor

En el mercado franco-belga, los modelos narrativos de Pilote y Metal Hurlant siguen totalmente vigentes. La gran mayoría de series de BD se prepublican en revista y posteriormente son recopiladas en álbumes de tapa dura y buen papel que consagran su contenido como material de coleccionista. En este sistema, se apuntala el poderío de editoriales como Dargaud, Glénat o Soleil. La aventura juvenil sigue asentada en los personajes clásicos, que gozan de excelente salud, mientras que la historieta adulta exploraba los caminos abiertos por Metal Hurlant con cómics de ciencia ficción, como las historias cortas de Caza o La foire aux inmortels (La feria de los inmortales) de Enki Bilal. Por supuesto, como vimos, Jodorowsky y Moebius siguieron produciendo obras tanto juntos –la saga de El incal– como por separado, y, de hecho, el segundo puede considerarse el autor francés clave de la década.

Tintin, el primer gran personaje franco – belga

En los años treinta, mientras el mundo se intentaba recuperar del crack del 29, y en Estados Unidos nacía el comic-book y la historieta de prensa crecía a pasos agigantados, en Europa lo que triunfaba eran las revistas de cómic para niños. En el mercado franco-belga, que es en el que nos vamos a centrar aquí, había muchas de ellas que publicaban material estadounidense, tanto de strips de aventuras como de los personajes de Disney. Pero también empezaron a aparecer revistas con material autóctono, como Le Journal de Spirou (1938). En ellas se publicaban por entregas diferentes series que, posteriormente, si habían tenido éxito entre los lectores eran recopiladas en álbumes. Este sistema de publicación, que se convirtió en el predominante en el mercado franco-belga hasta fechas muy recientes, será el que permita el desarrollo de una de las tres industrias más potentes del mundo, basada tanto en sus autores como en sus icónicos personajes.